Proyecto de reforma integral de un viejo caserío convertido en dos pisos. En Angulo estudio nos hemos encargado de uno de ellos. Antes de la reforma los clientes se quejaban de lo oscuro y frío que resultaba, lo que les obligaba a asumir grandes facturas de gasoil. La cocina era pequeña e incómoda. El reto estaba claro.
Para ganar luminosidad en el salón y la cocina tiramos el tabique que los separaba y levantamos un muro que terminaba en una gran cristalera transparente. Esto nos permitió cambiar las puertas de sitio (antes el acceso se hacía desde el pasillo y ahora se accede desde el propio salón-comedor).
Ganamos lugar de almacenaje. Una cocina cómoda y funcional. Desde esta misma sala se accede también a la despensa y a la zona de la secadora. El perímetro de la chimenea lo hemos revestido con una cerámica que contrasta con el suelo estratificado de madera del resto de la casa. Para delimitar la zona de comedor hemos colocado un papel pintado y una luminaria protagonista del espacio.
Las puertas y los rodapiés de toda la casa están lacados en blanco, las paredes pintadas con tonos tierra claro, para resolver el problema de la luminosidad y conseguir unificar toda la vivienda.
En el pasillo hemos colocado más puntos de luz e instalado un tubo de impulsión de aire caliente que aprovecha el calor de la chimenea para calentar esta zona. Además, hemos colocado una escalera plegable que da acceso al camarote (antes inaccesible).
En el baño hemos instalado un plato de ducha a ras de suelo y un inodoro suspendido que aporta ligereza visual al espacio y facilita la limpieza.
Gracias a la obras y las mejoras de distribución, han conseguido bajar el consumo de gasoil mucho y también el recibo de la luz, así que nos damos por satisfechos y el cliente más.






























